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Decoración de living: cómo armar un ambiente cómodo y con estilo

Un buen living se arma desde la distribución: sillón, alfombra del tamaño correcto, luz en capas y una mezcla de estilos con un hilo conductor. Guía paso a paso.

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Living blanco y luminoso con sillón esquinero, mesa ratona y alfombra de pelo
Foto: rawpixel · CC0

El living es el ambiente donde se recibe, se descansa, se mira una película y muchas veces también se trabaja. Esta guía es para quien está armando su living desde cero o quiere renovarlo: cómo distribuirlo, qué medidas respetar y cómo darle personalidad, con una mirada especial al estilo ecléctico.

Distribución: el sillón manda

Todo empieza por decidir hacia dónde mira el living. Puede ser una ventana con vista, una chimenea, una biblioteca o la tele. El sillón principal se ubica frente a ese punto, y el resto de los asientos se organizan alrededor para favorecer la conversación.

Algunas medidas que ayudan:

  • Entre el sillón y la mesa ratona, unos 40 a 45 centímetros.
  • Pasos de circulación de al menos 80 centímetros.
  • Entre el sillón y la tele, una distancia aproximada de una vez y media a dos veces y media la diagonal de la pantalla.
  • La alfombra tiene que ser lo bastante grande como para que al menos las patas delanteras del sillón y de las butacas apoyen sobre ella. Una alfombra chica en el medio achica el ambiente.

Si el living es grande, armá dos zonas: una de estar frente a la tele y otra de lectura o conversación con un par de butacas y una lámpara de pie.

El living ecléctico: mezclar con criterio

Lo ecléctico es una de las formas más interesantes de decorar un living hoy. Se trata de combinar piezas de distintas épocas y estilos: una araña de caireles heredada sobre un sillón de líneas actuales, una cómoda antigua restaurada junto a una lámpara de diseño, vajilla de porcelana con individuales de fibra natural.

No hay reglas fijas, pero sí algunas claves para que funcione:

Un hilo conductor. Puede ser una paleta de dos o tres colores, un material que se repita (madera, latón, mármol) o una proporción similar entre los muebles.

Contraste de texturas. Terciopelo junto a lino, cuero junto a lana, madera noble junto a metal. Las texturas distintas son lo que da riqueza al ambiente.

Piezas protagonistas. Elegí una o dos piezas fuertes y dejá que el resto acompañe. Si todo compite, el living se ve caótico.

Espacio para respirar. Mezclar no es acumular. Dejá superficies libres y paredes sin cuadros.

Iluminación en capas

Un living con una sola luz en el techo se ve plano. Lo ideal es combinar tres tipos de luz: una general (plafón, colgante o luces embutidas), una de ambiente (lámparas de pie y de mesa, apliques) y una puntual (para leer o destacar un cuadro o una biblioteca).

Elegí luz cálida para el living y, si podés, sumá dimmers para regular la intensidad según el momento. De noche, apagar la luz central y dejar solo las lámparas cambia por completo el clima.

Textiles y color

Los textiles son la forma más fácil de darle personalidad al living y de renovarlo sin cambiar muebles. Almohadones en dos o tres telas distintas, una manta sobre el sillón, cortinas que lleguen al piso y una alfombra con textura.

En cuanto a la paleta, los sillones en tonos neutros (gris, arena, crudo, verde oliva) son una apuesta segura que dura años. El color fuerte se puede sumar en una butaca, en los almohadones o en una pared. En un living ecléctico, los tonos joya como el verde esmeralda, el azul petróleo o el bordó combinan muy bien con maderas oscuras y dorados.

Objetos, plantas y biblioteca

Lo que termina de hacer propio a un living son los objetos. Libros, cerámicas, fotos, recuerdos de viajes, plantas. Agrupalos por color, material o altura, en lugar de distribuirlos de a uno por todo el ambiente. Los grupos impares (de tres o cinco objetos) suelen verse más naturales.

Una biblioteca bien armada es una de las mejores decoraciones: combiná libros parados y acostados, sumá alguna planta colgante y dejá espacios vacíos.

Y las plantas grandes, como una monstera, un ficus o una palmera de interior, aportan vida y llenan un rincón vacío mejor que cualquier mueble. Un living armado con tiempo, con piezas elegidas y bien combinadas, siempre se siente propio.