Pesebres navideños originales: estilos, materiales y dónde ubicarlos
Minimalistas, de cerámica, madera, alambre o tela: ideas para elegir o armar un pesebre que combine con tu casa, dónde ubicarlo y cómo cuidarlo de un año a otro.
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Si cada diciembre sacás el árbol pero el pesebre queda en una caja porque sentís que no combina con tu casa, esta nota es para vos. Hoy hay pesebres para todos los estilos, desde los más simples y minimalistas hasta los más detallistas y coloridos, y se pueden ubicar en un estante, en la mesa del comedor o incluso en el jardín. Acá van ideas para elegirlo, armarlo y cuidarlo año tras año.
Un clásico que también se renueva
En Argentina se lo llama pesebre; en otros países, belén o nacimiento. Para muchas familias es incluso más representativo que el árbol, porque es el corazón religioso y familiar de la Navidad. Armarlo el 8 de diciembre junto con el árbol, sumar al Niño en Nochebuena y a los Reyes Magos el 6 de enero es una tradición muy extendida que les encanta a los chicos.
Lo bueno es que un pesebre no tiene que ser antiguo ni recargado. Mientras estén las figuras centrales (María, José y el Niño), el resto se puede interpretar con libertad.
Estilos para cada casa
Minimalista. Figuras sin rostro, de líneas simples, en madera clara, cerámica blanca o yeso. Funcionan muy bien en casas modernas o nórdicas. A veces alcanza con tres piezas sobre una base de madera.
Rústico y natural. Figuras de madera tallada o de cerámica sin esmaltar, con un establo de ramas, corteza o caña. Combina con casas de campo, de estilo boho o con mucha madera.
Artesanal y colorido. Pesebres de cerámica pintada a mano, de tela o de barro, inspirados en distintas tradiciones latinoamericanas. En ferias artesanales del país se consiguen piezas hechas en barro o madera del norte argentino que dan mucha identidad.
De alambre o metal. Siluetas de alambre o chapa calada, livianas y muy decorativas. Se pueden colgar en la pared o apoyar en un estante.
Contemporáneo de papel o fieltro. Figuras recortadas en papel grueso, fieltro o cartón, ideales para hacer en familia o para casas con chicos chicos, porque no se rompen.
Dónde ubicarlo
El lugar cambia todo. Algunas opciones:
- Un estante o aparador a la altura de la vista, para que se aprecie de cerca.
- El centro de la mesa del comedor, con un pesebre chico, durante las fiestas.
- Al pie del árbol, sobre una base que lo eleve un poco para que no quede perdido entre los regalos.
- Una ventana o el alféizar, con luz natural de día y una guirnalda cálida de noche.
- El jardín o la galería, con figuras grandes resistentes a la intemperie.
- Un nicho o rincón del living, armado como pequeña escenografía.
Si hay chicos o mascotas, elegí materiales que no se rompan, como madera, tela o fieltro, o ubicalo en altura.
Cómo armarlo para que se vea lindo
Pensalo como una pequeña escena. Una base de tela de arpillera, musgo seco, paja o papel kraft da contexto. El establo puede ser una caja de madera, una estructura de ramas o simplemente un arco de cartón. Ubicá las figuras en distintos planos, con la Sagrada Familia al centro y un poco más atrás, y los pastores y animales hacia los costados.
La luz es clave: una guirnalda de luces cálidas detrás del establo o una vela LED en un farol crean un clima muy lindo sin riesgo. Evitá las velas encendidas cerca de paja, papel o tela.
Armar un pesebre propio es una actividad hermosa para las vacaciones. Se puede hacer con masa de sal o porcelana fría modelada a mano, con broches de madera pintados, con rollos de cartón forrados o con piedras pintadas. Cada año se puede sumar una figura nueva, y así el pesebre crece con la familia.
Cómo guardarlo de un año a otro
Envolvé cada figura por separado en papel de seda o en un paño, y guardalas en una caja rígida con separadores, como las de huevos o las de vino. Sacá el musgo y la paja natural, que juntan humedad y bichos, y reponelos cada año. Guardá la caja en un lugar seco, lejos del calor del techo o del garaje. Así el pesebre se conserva y se vuelve una de esas piezas que pasan de generación en generación.