Pisos de piedra: tipos, ventajas y cuidados para interior y exterior
Granito, mármol, laja, pórfido, pizarra y travertino: cómo es cada piedra, dónde conviene, cómo se coloca y qué mantenimiento pide un piso de piedra natural.
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Si buscás un piso que dure toda la vida y le dé carácter a la casa, la piedra natural es de las opciones más resistentes que existen. Esta guía repasa los tipos de piedra que se consiguen en Argentina, dónde conviene usar cada uno, cómo se colocan y qué cuidados piden para que no se manchen ni pierdan su belleza.
Por qué elegir un piso de piedra
La piedra es durable, soporta mucho tránsito y envejece bien. Se usa tanto en interiores como en exteriores y, según la variedad y la terminación, puede dar un aspecto muy sofisticado o muy rústico.
Lo que hay que tener en cuenta: es un material frío al pie (algo que se aprovecha en verano y se compensa con loza radiante o alfombras en invierno), es pesado, puede ser resbaladizo si está pulido y la mayoría de las piedras son porosas en algún grado, así que necesitan sellado.
Los tipos más comunes
Granito. Es duro, poco poroso y muy resistente a rayones y manchas. Se usa en pisos de alto tránsito, escaleras, mesadas y umbrales. Hay granitos nacionales e importados en negros, grises, rosados y verdes. Pulido brilla mucho; flameado o apomazado queda mate y antideslizante, apto para exteriores.
Mármol. Elegante y luminoso, con vetas que lo hacen único. Es más blando que el granito y sensible a los ácidos: el limón, el vinagre o ciertos limpiadores lo opacan y lo manchan. Ideal para livings, recibidores y baños con buen cuidado. Admite repulidos cuando pierde brillo.
Piedra laja. Rústica, resistente y de las opciones más accesibles. Viene en piezas irregulares o cortadas en formas regulares. Es porosa, por eso conviene aplicarle un tratamiento hidrorrepelente o antimanchas. Muy usada en patios, galerías, caminos y quinchos.
Pórfido. Muy duro y antideslizante, se usa en adoquines y lajas para exteriores. Soporta el peso de autos, por eso es clásico en entradas de cocheras, veredas y patios.
Pizarra. Oscura, de textura suave y con buen agarre. Funciona en interiores y exteriores, y en ambientes de estilo moderno o de campo.
Travertino. Cálido, en tonos crema y beige, con poros naturales que se rellenan. Muy lindo en interiores y alrededor de piletas, siempre con terminación antideslizante.
Piedra Mar del Plata. La piedra cuarcita tradicional de la costa bonaerense, en tonos ocres y grises, muy usada en revestimientos y también en pisos exteriores.
Dónde conviene cada una
En interiores de alto tránsito (entradas, pasillos, cocinas), el granito es la opción más segura. Para livings y recibidores con impronta elegante, el mármol. En exteriores, laja, pórfido, pizarra o granito con terminación rugosa. Alrededor de piletas, travertino o piedras con terminación antideslizante y que no se calienten demasiado al sol, como las de tonos claros.
En baños, la piedra funciona muy bien si está sellada y con terminación que no resbale. En cocinas, el granito es el más práctico; el mármol pide más cuidado por las manchas de aceite y ácidos.
Colocación: lo básico
La piedra se coloca sobre una carpeta firme y nivelada, con mortero o con adhesivo cementicio apto para piedra natural. Las juntas se toman con pastina, que conviene elegir en un tono cercano al de la piedra. En exteriores, es clave dejar pendiente hacia los desagües y juntas de dilatación en superficies grandes.
En piedras claras como el mármol, se usa adhesivo blanco para evitar que el gris del cemento se transparente o manche. Y siempre conviene sellar antes de tomar las juntas, para que la pastina no penetre en la superficie.
Mantenimiento
Para la limpieza diaria, usá agua y jabón neutro o un limpiador específico para piedra. Evitá lavandina pura, ácidos, vinagre y productos abrasivos, sobre todo en mármol y travertino. Barré o aspirá seguido: la arena y la tierra funcionan como lija y opacan la superficie.
Renová el sellador cada uno a tres años según el tipo de piedra y el uso. Una prueba casera: si una gota de agua oscurece la piedra en pocos minutos, toca volver a sellar. En exteriores, un hidrolavado suave una vez por año saca musgo y suciedad acumulada.
Con la elección correcta para cada ambiente y un mantenimiento simple, un piso de piedra puede durar generaciones.