Cortinas en el bajo mesada: una idea simple para renovar la cocina
Una cortina de tela en el bajo mesada esconde el desorden, suma color y reemplaza puertas rotas sin obra. Qué telas elegir, cómo colgarla y dónde más usarla.
3 min de lectura

Si las puertas del bajo mesada están gastadas, se cayeron o directamente nunca existieron, una cortina de tela puede ser la solución más rápida y económica. Esta nota es para quien quiere renovar la cocina sin obra: cómo elegir la tela, cómo colgarla y qué cuidados necesita.
Por qué funciona
La cortina en el bajo mesada tiene una larga tradición en las cocinas de campo y en las casas de estilo rústico, y volvió con fuerza en la decoración actual. Tiene varias ventajas:
Esconde el desorden de ollas, productos de limpieza y tachos sin necesidad de muebles. Suma color y textura en una cocina que quizás es muy monocromática o muy fría. Reemplaza puertas rotas o desprolijas mientras ahorrás para cambiar los muebles. Y se cambia fácil: si te cansás del estampado, cosés otra.
Además, en espacios abiertos donde una bacha está "desnuda", sin mueble debajo, una cortina con un par de estantes atrás crea guardado nuevo en un lugar que estaba perdido.
Qué tela elegir
La cocina es un ambiente con humedad, salpicaduras y grasa, así que la tela tiene que poder lavarse seguido. Las mejores opciones:
- Algodón o lienzo grueso. Resistente, lavable, cae bien y se consigue en muchísimos colores y estampados.
- Lino o mezcla de lino. Muy lindo para cocinas de estilo natural, aunque se arruga más.
- Tusor o loneta. Tienen cuerpo y son ideales si querés que la cortina caiga recta y no se vea floja.
- Telas con tratamiento antimanchas o hule de tela. Prácticas para la zona de la bacha.
Evitá las telas muy finas o transparentes, porque se ve lo que hay detrás, y las sintéticas muy brillantes, que suelen verse baratas. Lavá la tela antes de cortarla para que no encoja después.
Cómo colgarla
Hay varias formas, según cuánto quieras invertir y si querés perforar el mueble:
Barral fino o varilla de cortina de baño. Se coloca debajo de la mesada, de lado a lado, con soportes atornillados o a presión. La cortina lleva una jareta (un dobladillo ancho) por donde pasa la varilla.
Cable tensor. Un cable de acero con tensores en los extremos queda muy discreto y funciona bien en tramos largos.
Cinta abrojo. Una tira se pega o atornilla al borde inferior de la mesada y la otra se cose a la cortina. Es la opción más prolija y permite sacarla para lavarla en segundos.
En cuanto a la medida, calculá entre una vez y media y dos veces el ancho del hueco para que tenga buen frunce. Si preferís un aspecto más moderno y plano, podés usar paneles lisos sin frunce, uno por sector. El largo ideal deja la cortina uno o dos centímetros por encima del piso, para que no se ensucie ni se moje al limpiar.
Combinar con el resto de la cocina
Una buena idea es repetir la tela o el color de las cortinas del bajo mesada en otro elemento: la cortina de la ventana, los repasadores, los almohadones de las banquetas o un individual. Así la cocina se ve armada.
Si la cocina tiene muchos colores, elegí una tela lisa en un tono neutro. Si es toda blanca o gris, aprovechá para sumar un estampado: cuadrillé vichy, rayas, flores chicas o un estampado geométrico.
Mantenimiento y otros usos
Lavala cada pocas semanas, sobre todo la parte cercana a la bacha y la cocina. Tener dos juegos de cortinas facilita el recambio.
No la pongas al lado del horno o del anafe: la tela es inflamable y el calor la deteriora. En ese sector conviene mantener puertas o dejar el hueco libre.
Y la idea no se limita a la cocina: funciona igual de bien bajo la pileta del lavadero, en el vanitory del baño o en estantes abiertos del living donde quieras esconder cables y cajas.