decocasa

Inicio / Ideas

Mesa de apoyo con rodajas de troncos: cómo hacerla uno mismo paso a paso

Con recortes de leños y ramas se arma una mesa de apoyo rústica y única: cómo elegir y secar la madera, armar la superficie, terminarla y cuidarla.

3 min de lectura

Rodajas de tronco con corteza apiladas sobre una mesa de madera gastada
Foto: rawpixel · CC0

Una mesa de apoyo hecha con rodajas de troncos y recortes de ramas es un proyecto de fin de semana que da un mueble único, cálido y con mucha textura. Esta guía explica cómo hacerla uno mismo, desde conseguir la madera hasta el acabado, para quien tiene herramientas básicas y ganas de probar.

Conseguir y preparar la madera

Podés usar ramas de poda, leña seca o restos de troncos. Lo importante es que la madera esté seca: la madera verde se contrae al secarse y se raja, y la mesa se desarma. Si la madera está recién cortada, dejala estacionar en un lugar ventilado y a la sombra durante varios meses.

Para elegir:

  • Maderas duras, como las de frutales o algarrobo, son más resistentes.
  • Evitá trozos con hongos, insectos o corteza muy floja.
  • Buscá ramas de distintos diámetros, de 3 a 10 cm, para lograr un mosaico interesante.

Cortá las rodajas de un mismo espesor, entre 3 y 5 cm, con una sierra de mano o una ingletadora. Que todas tengan la misma altura es la clave para que la superficie quede pareja.

La base y la estructura

La mesa necesita una estructura donde pegar las rodajas. Las opciones más simples:

  • Una caja de madera sin tapa, tipo bandeja, donde las rodajas encajan como un rompecabezas.
  • Un tablero de multilaminado o MDF como base, con un marco perimetral de listones.
  • Una base metálica de hierro, de las que venden ya hechas, con un tablero encima.

Para una mesa de apoyo junto al sillón, una altura de 45 a 60 cm funciona bien; conviene que quede a la altura del brazo del sillón o apenas por debajo. Un diámetro o lado de 40 a 50 cm alcanza para una lámpara, un libro y una taza.

Armar la superficie

Distribuí las rodajas sobre la base antes de pegarlas, probando hasta lograr un diseño que te guste. Combiná diámetros grandes y chicos para cubrir mejor los huecos.

Después:

  1. Pegá cada rodaja con cola vinílica para madera o adhesivo de montaje.
  2. Dejá secar bajo peso, para que todas queden bien apoyadas.
  3. Rellená los espacios entre rodajas con más ramas finas cortadas o con una mezcla de aserrín y cola.
  4. Lijá toda la superficie, empezando por un grano grueso y terminando con uno fino, hasta que quede pareja al tacto.

Si querés una superficie totalmente lisa y fácil de limpiar, podés cubrir la mesa con una capa de resina epoxi transparente, que rellena los huecos y deja un acabado tipo vidrio. Requiere trabajar con ventilación y guantes, y respetar las proporciones del fabricante.

Terminaciones y cuidados

Sin protección, la madera absorbe manchas y humedad. Las opciones de acabado más comunes son:

  • Aceite de lino o aceites para madera, que dan un tono cálido y natural.
  • Cera, para un acabado mate y suave.
  • Barniz o laca al agua, para más protección frente a vasos y líquidos.

Aplicá varias manos finas, lijando suave entre una y otra. Si la mesa va en exterior, usá un producto apto para intemperie y renová la protección cada temporada.

Para cuidarla, usá posavasos, evitá el sol directo constante y limpiala con un paño apenas húmedo. Si aparece una pequeña grieta, se puede rellenar con masilla para madera del mismo tono.

Dónde usarla y errores a evitar

Esta mesa queda muy bien junto a un sillón, como mesa de luz en un dormitorio de estilo natural o en un living con textiles claros, donde contrasta con su textura. También puede ir en una galería o un balcón cubierto.

Los errores más comunes son usar madera húmeda, cortar rodajas de distinto espesor y no proteger la superficie. Tomate tiempo en cada etapa: la paciencia en el secado y el lijado es lo que hace que la mesa dure años.