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Centros de mesa caseros: ideas fáciles para recibir en casa

Copas con velas, frascos con flores, frutas, ramas o papel: centros de mesa hechos a mano que se arman en minutos, con la altura justa para poder conversar.

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Centro de mesa con florero de tulipanes y corona de mimbre con vela sobre camino de mesa
Foto: rawpixel · CC0

Si tenés invitados a comer y querés que la mesa se vea linda sin gastar de más, un centro de mesa hecho por vos es la forma más simple de darle calidez. Esta nota reúne ideas fáciles con materiales que ya tenés en casa o se consiguen en cualquier librería o vivero, más algunas reglas para que el centro sume y no moleste.

Reglas básicas antes de empezar

Un buen centro de mesa decora pero no estorba. Tené en cuenta:

  • Altura. Que no supere los 25 a 30 cm, o que sea muy fino y alto, para que los invitados puedan verse y conversar.
  • Largo. En mesas rectangulares, un centro alargado (tipo camino) funciona mejor que uno redondo. Dejá libres unos 30 cm por lado para los platos y las fuentes.
  • Aromas. Evitá velas perfumadas y flores muy olorosas: compiten con la comida.
  • Seguridad. Las velas siempre dentro de vasos o copas, lejos de servilletas de papel y de cortinas.

Copas y vasos con velas

Es una de las ideas más fáciles y efectivas. Necesitás copas de vino o vasos de vidrio, velas flotantes o de té y, si querés, papel.

La versión más rápida es la de copas invertidas: poné la copa boca abajo, con una flor, una ramita o una piña debajo, y una vela de té sobre la base. Se arman en minutos y quedan muy elegantes.

Otra variante es envolver el cáliz de cada copa con papel vegetal o papel de pantalla, pegado con un poco de cola. La luz de la vela se filtra y da un clima muy suave. Con papeles de colores, el efecto cambia por completo. Y si querés algo todavía más simple, llená vasos con agua y velas flotantes, con algunos pétalos o rodajas de limón.

Agrupalos en número impar, tres o cinco, a distintas alturas para que se vean más armados.

Frascos, flores, frutas y ramas

Los frascos de conserva y las botellas de vidrio son la base perfecta para un centro rústico. Podés poner flores de estación, una sola variedad por frasco, distribuidos a lo largo de la mesa; o botellas con una sola flor o una ramita de eucalipto, olivo o romero. Si los frascos son muy simples, forralos con hilo sisal, puntilla o papel kraft atado con un cordón.

Para que las flores duren, cortá los tallos en diagonal, sacá las hojas que queden bajo el agua y cambiala cada día si el centro se usa varias jornadas.

Sin flores también se arma un centro precioso. Una bandeja de madera con limones, naranjas o granadas y unas hojas verdes. Alcauciles, peras o manzanas combinados con velas bajas, ideales para el otoño. Piñas, nueces y ramas secas en un canasto para el invierno. O una fila de macetitas de aromáticas, como albahaca, menta o tomillo, que además los invitados se pueden llevar. Un camino de lino o de arpillera debajo une todos los elementos.

Centros para fechas especiales

Con la misma lógica se pueden adaptar a cualquier ocasión. Para un cumpleaños, frascos con flores y banderines de papel pinchados en palitos de brochette. Para las fiestas de fin de año, ramas verdes, velas en vasos y algunas esferas o estrellas de papel. En un almuerzo de verano en el patio, fuentes bajas con agua, flores flotantes y limones cortados. Y para una cena íntima, velas largas en candelabros de distintas alturas sobre un espejo o una bandeja.

Errores comunes

El más frecuente es hacer un centro tan grande que no queda lugar para las fuentes. También pasa que se usan demasiados elementos distintos: elegí dos o tres materiales y repetilos. Y no te olvides de la luz. A la noche, las velas son las que crean el clima; de día, las flores y las frutas.

Lo mejor de los centros caseros es que no hace falta que sean perfectos. Un poco de irregularidad es lo que los hace sentir hechos para esa mesa y esa ocasión.