Paso a paso: cómo decorar una casita de pajaritos con decoupage
Una casita de fibrofácil, pintura acrílica, servilletas y barniz al agua alcanzan para un objeto deco para el cuarto de los chicos. Materiales, pasos y trucos.
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Si buscás un proyecto manual lindo para hacer en una tarde, solo o con chicos, decorar una casita de pajaritos con decoupage es ideal: se usan materiales simples, no hace falta experiencia y el resultado sirve para el cuarto infantil, un estante o como regalo. Acá va el paso a paso completo, con trucos para que quede prolijo.
Materiales que vas a necesitar
Casi todo se consigue en librerías artísticas, casas de manualidades o pinturerías:
- Casita de fibrofácil (MDF) o de madera de pino, sin tratar.
- Lijas de grano fino (entre 180 y 220) y, si la madera es rústica, una de grano medio.
- Pintura acrílica blanca o del color base que elijas.
- Pinceles planos de distintos anchos.
- Servilletas decorativas de papel con el motivo que te guste.
- Adhesivo para decoupage o cola vinílica rebajada con un poco de agua.
- Barniz al agua, mate o satinado.
- Tijera chica de punta fina.
- Detalles para terminar: pajaritos de madera o de tela, cintas, flores secas, botones.
Preparar la base
El secreto de un buen decoupage está en la base. Primero lijá toda la superficie de la casita, siempre en el sentido de la veta si es madera, para sacar rebabas y abrir el poro. Pasá un trapo apenas húmedo para quitar el polvo.
Después aplicá una primera mano de pintura acrílica con pincel ancho, en capas finas. Dejá secar bien, lo que suele llevar entre media hora y una hora según el clima. Volvé a lijar suave con la lija fina: notarás que el fibrofácil levanta un poco de pelusa con la primera mano. Aplicá una segunda mano de pintura y dejá secar otra vez. Así la superficie queda lisa y pareja, lista para el papel.
Si querés un efecto envejecido, estilo shabby chic, podés pintar primero con un tono oscuro, después con el blanco, y al final lijar los bordes para que asome el color de abajo.
Pegar la servilleta
Elegí el motivo de la servilleta y separá las capas: las servilletas decorativas suelen tener dos o tres, y solo se usa la de arriba, la impresa. Podés recortar el dibujo con tijera o rasgarlo con los dedos; el borde rasgado se integra mejor y casi no se nota.
Aplicá una capa fina de adhesivo sobre la zona de la casita donde va el motivo. Apoyá el papel y, con un pincel suave cargado de adhesivo, alisalo desde el centro hacia afuera. Trabajá con calma: el papel mojado es muy delicado y se rompe si lo arrastrás. Las pequeñas arrugas son normales y le dan carácter.
Dejá secar por completo antes de seguir. Si el diseño tiene que doblar una arista, cortá el papel en dos partes y pegalas por separado, una de cada lado.
Barniz y terminaciones
Cuando el papel esté seco, aplicá una mano de barniz al agua en toda la casita. Protege el papel de la humedad y el polvo y unifica el brillo entre la parte pintada y la decorada. Si la casita va a estar a la vista y se va a tocar seguido, aplicá dos o tres manos finas, dejando secar entre cada una.
Para terminar, sumá los detalles: un pajarito de madera pegado en el techo o en la entrada, una cinta de algodón para colgarla, alguna flor seca o botones. Usá cola vinílica o pegamento universal; la pistola de silicona caliente es práctica pero, si la usan chicos, que sea siempre con un adulto al lado.
Ideas para usarla y trucos para hacerla con chicos
La casita terminada queda muy linda en un estante del cuarto infantil, colgada de un gancho como objeto decorativo o como portallaves en la entrada si le agregás ganchitos debajo. También es un buen regalo para un nacimiento, combinando los colores con la habitación del bebé.
Un aviso importante: si la decoraste con estos materiales, es un objeto de interior. No la uses como nido real en el jardín, porque el fibrofácil se deshace con la humedad y los pegamentos y barnices no son adecuados para los pájaros.
Dividí el trabajo en etapas cortas, aprovechando los tiempos de secado. Que los chicos elijan el motivo y peguen los detalles finales, mientras que el lijado y el barniz los acompañás vos. Cubrí la mesa con diario o un mantel de hule y tené a mano un trapo húmedo. El resultado no tiene que ser perfecto: lo lindo es que cada casita quede distinta.