Tipos de pintura para la casa: cuál usar en paredes, techos, madera y metal
Látex, esmalte sintético, esmalte al agua, satinado o mate: cada pintura tiene su superficie ideal, su tiempo de secado y su nivel de lavabilidad.
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Elegir la pintura equivocada es la forma más rápida de arruinar un trabajo bien hecho: una pared que se mancha al tocarla, una puerta que se pega o un techo que se llena de hongos. Esta guía te sirve para entender qué tipo de pintura va en cada superficie de la casa y qué terminación conviene.
Pinturas al agua y pinturas al solvente
La primera gran división es la base.
Las pinturas al agua (látex, acrílicos, esmaltes al agua) tienen poco olor, secan rápido y las herramientas se lavan con agua. Hoy son las más usadas en interiores porque permiten pintar un ambiente y usarlo el mismo día o al siguiente.
Las pinturas al solvente (esmalte sintético, barnices tradicionales) se diluyen con aguarrás, tienen olor fuerte y tardan más en secar, en general varias horas y hasta un día para el repintado. A cambio, forman una película dura y muy resistente al roce y la humedad.
La tendencia es usar productos al agua casi para todo y dejar los sintéticos para superficies que reciben mucho uso o están a la intemperie.
Las más comunes y dónde van
- Látex interior: el clásico para paredes y techos interiores. Hay versiones económicas, que cubren menos y se manchan con facilidad, y versiones de mejor calidad, más lavables. Para techos existe el látex específico, mate y con antihongos.
- Látex exterior o frentes: formulado para soportar sol, lluvia y cambios de temperatura. No uses látex interior afuera porque se descascara.
- Esmalte sintético: para madera y metal: puertas, marcos, rejas, muebles. Viene brillante, satinado o mate. Es muy durable, pero amarillea un poco con el tiempo en tonos blancos.
- Esmalte al agua o convertidor al agua: cumple la misma función que el sintético con menos olor y sin amarillear. Ideal para muebles de interior y aberturas en dormitorios.
- Pintura para cielorrasos y antihongos: con aditivos que frenan el moho, para baños, cocinas y lavaderos.
- Membranas líquidas: para techos y terrazas; no son decorativas, sino impermeabilizantes.
Mate, satinado o brillante
La terminación cambia tanto el aspecto como el mantenimiento.
La mate disimula imperfecciones de la pared y da un aspecto suave, pero es la menos lavable. Va muy bien en techos, livings y dormitorios donde nadie toca las paredes.
La satinada tiene un brillo leve, se limpia con un trapo húmedo y aguanta mejor el roce. Es la opción más equilibrada para pasillos, cocinas, baños y cuartos de chicos.
La brillante resalta cada defecto de la superficie, así que exige una base perfecta. Se usa sobre todo en aberturas, rejas y muebles, donde se busca resistencia y facilidad de limpieza.
Preparar la superficie, la mitad del trabajo
Ninguna pintura rinde sobre una superficie mal preparada. Antes de pintar, limpiá polvo y grasa, rellená fisuras con enduido, lijá y pasá un fijador sellador en paredes nuevas o muy absorbentes.
Para madera, lijá y aplicá un fondo blanco para madera antes del esmalte. Para metal, sacá el óxido con cepillo de alambre o lija y usá un antióxido o un convertidor de óxido. Sobre azulejos, melamina o plásticos, se necesita un fondo de adherencia específico.
Si vas a pintar con látex sobre una superficie que antes tenía esmalte sintético, lijá bien o usá un fondo puente: si no, el látex se despega.
Errores frecuentes
Comprar la pintura más barata para ahorrar suele salir caro: cubre poco, necesita más manos y se ensucia enseguida. Otro error es no respetar el tiempo entre manos que indica el envase; si apurás la segunda mano, la primera se levanta.
También es común pintar con mucha humedad o con frío intenso, lo que alarga el secado y deja marcas. Lo ideal es un día seco y templado, con ventilación.
Y antes de pintar toda una pared, probá el color en un pedazo de buen tamaño y miralo de día y de noche: con la luz cambia muchísimo.
Con la pintura adecuada para cada superficie y una buena preparación, el resultado dura años y se mantiene limpio con muy poco esfuerzo.