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Alfombras de totora y trapillo: cómo hacerlas en casa y cómo cuidarlas

Con tiras de tela de algodón en ovillo y una malla plástica podés hacer una alfombra con flecos a mano, sin saber tejer, y también canastos, almohadones y bolsos.

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Alfombra redonda tejida a mano con tiras de tela en azul, crema y bordó
Foto: Gabe G., Mary H. · CC BY 3.0

Hacer una alfombra con tus propias manos es más fácil de lo que parece y no hace falta saber tejer. Esta nota es para quien quiere un proyecto de fin de semana con tiras de tela de algodón, lo que en las mercerías y casas de lanas se vende como totora o trapillo, y entender qué otras artesanías se pueden hacer con ese material.

Qué es la totora en las mercerías

La palabra totora nombra a una planta acuática, un junco que se usa desde hace siglos para hacer esteras, canastos y techos. Pero en las casas de lanas de la Argentina también se llama así a un hilo grueso hecho con tiras de tela de algodón o de punto, que se vende en ovillos. En otros lugares lo conocen como trapillo.

Se consigue en muchos colores, lisos y estampados, y en distintos anchos: hay tiras finas y compactas, y otras más anchas y sueltas. Esa diferencia cambia mucho el resultado, porque define el grosor y el volumen del fleco o del tejido.

Es un material noble para la casa: suave, lavable, resistente y con mucha textura. Además, muchas veces se fabrica con sobrantes de la industria textil, lo que lo vuelve una opción con menos desperdicio.

Alfombra anudada sin saber tejer

El método más simple es el anudado sobre malla. Necesitás:

  • Una malla plástica rígida, de las que se usan en construcción o en manualidades, con agujeros regulares.
  • Varios ovillos de totora en uno o más colores.
  • Tijera y una regla o un cartón como molde.

Primero cortá la malla del tamaño y forma que quieras: rectangular, redonda o con forma de nube. Después, enrollá la totora alrededor de un cartón de unos 10 a 15 cm y cortá por un lado para obtener tiras iguales.

Para anudar, doblá cada tira al medio, pasá el bucle por un agujero de la malla, metés las puntas dentro del bucle y tirás para ajustar. Repetí agujero por agujero, fila por fila. Cuanto más juntos los nudos, más tupida y mullida queda la alfombra.

Podés jugar con el color: hacer franjas, un borde distinto o un dibujo geométrico marcándolo antes con un fibrón sobre la malla. Requiere paciencia más que habilidad, y es un proyecto ideal para hacer de a poco o con chicos.

Alfombra tejida al crochet

Si sabés tejer, el crochet con totora es rapidísimo por el grosor del hilo. Se usa una aguja gruesa, de 10 a 12 mm según el ancho de la tira. Las alfombras redondas en punto bajo, tejidas en espiral, son las más fáciles y lucen muchísimo en dormitorios, cuartos de chicos o al lado de la cama.

Un truco: el algodón estira, así que no tejas demasiado flojo y, en las alfombras redondas, aumentá puntos de forma pareja en cada vuelta para que no se ondule.

Otras artesanías con el mismo material

Con totora se puede hacer mucho más que alfombras:

Canastos y cestos para guardar juguetes, mantas o toallas, que quedan firmes si se tejen apretados. Almohadones con textura para el sillón o la cama. Individuales y posafuentes para la mesa. Bolsos tipo tote, que conviene forrar porque el algodón cede con el peso. Y también colgantes para plantas al estilo macramé.

Cuidados y mantenimiento

Las alfombras de totora se pueden lavar a mano con agua fría o tibia y jabón suave. Las anudadas sobre malla se lavan mejor a mano y se secan a la sombra, extendidas, para que no se deformen. Las tejidas chicas a veces aguantan el lavarropas en programa delicado, dentro de una funda.

En pisos lisos, poné una base antideslizante debajo para evitar resbalones. Y sacudila o aspirala seguido: el fleco acumula polvo y pelusa.

Con un par de ovillos y algunas tardes, podés sumar a tu casa una pieza única, cálida y hecha a mano.