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Estantes para dormitorios infantiles chicos: ideas para aprovechar cada pared

En un cuarto infantil chico, los estantes de pared, en escalera, invisibles o de poca profundidad suman guardado sin ocupar piso ni restar lugar para jugar.

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Estante blanco de pared en un cuarto infantil con peluches, cuentos y vinilos de flores
Foto: rawpixel · CC0

Si el cuarto de tus hijos es chico y el piso ya está ocupado por la cama, el placard y algún mueble, esta nota es para vos: los estantes de pared son la forma más simple y económica de sumar guardado sin quitarle lugar al juego. Bien elegidos y bien ubicados, ordenan juguetes y libros y además decoran.

Por qué los estantes rinden tanto en poco espacio

Un mueble de guardado ocupa piso. Un estante, no. En un dormitorio infantil de 8 o 9 m², cada metro cuadrado libre se usa para jugar, armar una carpa o dejar una alfombra. Por eso conviene mirar las paredes como superficie de guardado: sobre la cama, sobre el escritorio, detrás de la puerta, en los rincones y arriba de la ventana.

Además, los estantes se pueden ir sumando de a poco y cambiar de altura cuando el chico crece.

Tipos de estantes que funcionan

  • Estantes clásicos con ménsulas: los más económicos y fáciles de instalar. Elegí ménsulas con cantos redondeados o pintadas del mismo color que la pared para que no se noten.
  • Estantes invisibles o flotantes: se fijan con un herraje oculto y dan un aspecto más limpio. Requieren una pared firme y buena instalación, porque toda la carga va a los tornillos.
  • Estantes en escalera: colocados en diagonal o escalonados, hacen la pared más divertida y permiten exhibir juguetes de distintas alturas.
  • Estantes con forma: casitas, nubes o rectángulos con bordes, que funcionan como marco para objetos chicos.
  • Repisas para libros de poca profundidad: de 8 a 12 cm, con un listón al frente, para mostrar los cuentos de tapa.

Dónde ubicarlos

El lugar cambia según qué vas a guardar y quién va a usarlo. A la altura del chico, entre 60 cm y 1,10 m, van los libros y juguetes de uso diario; si los colgás muy altos, termina dependiendo de un adulto para todo. Sobre el escritorio, los materiales escolares, lápices y cuadernos, a unos 40 cm por encima del tablero para no golpearse la cabeza y sin tapar la lámpara ni la luz de la ventana.

Arriba de la puerta o de la ventana, un estante corrido sirve para cajas con lo que se usa poco. Y en los rincones, los estantes esquineros aprovechan un lugar que casi siempre queda muerto.

Sobre la cama conviene evitar estantes con objetos pesados o cosas que puedan caer de noche. Si los ponés ahí, que sean livianos y bien fijos. Lo mismo en lugares de paso: nada de bordes filosos a la altura de la cabeza.

Profundidad y carga

En cuartos chicos, los estantes poco profundos son mejores: entre 15 y 25 cm alcanzan para libros, cajas medianas y juguetes. Más profundidad invade el ambiente y hace que las cosas se acumulen al fondo.

Para que no se arqueen, la distancia entre soportes no debería superar los 60 a 80 cm, según el material. Un estante de melamina de 18 mm aguanta bien libros infantiles; para cargas mayores, mejor madera maciza o un refuerzo de aluminio. En paredes de durlock usá tacos específicos o buscá los montantes, y no sobrecargues los estantes flotantes sin haber verificado la pared.

Cómo mantenerlos ordenados

Los estantes abiertos se ven bien si no están sobrecargados. Usá cajas o canastos del mismo color para las cosas chicas y dejá algo de aire entre objetos, porque un estante lleno al borde parece desordenado. Alterná libros parados con algunos de tapa, que invitan a los chicos a elegir.

Una buena idea es dedicar un estante a exhibir lo que el chico hizo: dibujos enmarcados, trabajos del colegio, una construcción de bloques. Se siente orgulloso y el cuarto gana personalidad. Cada pocos meses, hacé una revisión para sacar lo que ya no usa y liberar lugar para lo nuevo.

Con unas pocas paredes bien aprovechadas, un cuarto infantil chico gana orden sin perder espacio para jugar. Los estantes son económicos, se adaptan a cada edad y, bien pensados, se vuelven parte de la decoración.