Maples de huevos reciclados: lámparas, cestos y objetos para la casa
Los maples de huevos de cartón se transforman en lámparas, cestos, paneles decorativos y hasta banquetas si se pegan en capas con cola vinílica y se sellan bien.
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Si te gusta reciclar y querés hacer algo útil con los maples de huevos que se juntan en la cocina, esta nota te cuenta qué objetos se pueden fabricar, cómo trabajar el cartón y qué cuidados tener para que duren. Es un material gratis, fácil de conseguir y sorprendentemente versátil, ideal para proyectos de fin de semana o para hacer con chicos.
Por qué los maples sirven para decorar
El maple de cartón está hecho de pulpa de papel reciclado moldeada. Tiene tres virtudes que lo hacen interesante para la deco. La primera es la forma: sus celdas en relieve generan una textura que se repite y, en grandes superficies, queda muy llamativa. La segunda es la rigidez, porque apilado y pegado en capas gana mucha resistencia. La tercera es lo fácil que es de trabajar: se corta con trincheta o tijera, se pega con cola vinílica y se pinta con látex o acrílico.
También se puede deshacer en agua para obtener una pasta tipo papel maché y modelar formas nuevas, como cuencos o figuras.
Objetos fáciles para empezar
- Lámpara colgante: cortá las celdas de a una y pegalas sobre una estructura, como un globo inflado untado con cola vinílica o una pantalla vieja de alambre. Al quitar el globo, queda una pantalla con textura de pétalos. Usá siempre lámparas LED, que casi no calientan, y dejá distancia entre el foco y el cartón.
- Guirnalda de luces: cada celda recortada envuelve una lucecita LED de una guirnalda, como si fuera una flor.
- Cesto o portaobjetos: con una o dos capas de maples pegadas sobre un molde, por ejemplo un bowl forrado con film, se arma un cesto liviano para guardar llaves, controles o lanas.
- Marcos y espejos: celdas recortadas y pintadas alrededor de un marco simple.
Proyectos más grandes: muebles
Con suficiente cantidad de maples se pueden hacer piezas que soportan peso, como banquetas, mesas bajas o un respaldo. Para una banqueta hacen falta decenas, así que conviene ir juntándolos durante un tiempo y elegir todos del mismo tamaño.
El procedimiento base consiste en pegarlos encastrados unos sobre otros con cola vinílica, prensarlos con peso encima mientras secan y avanzar por capas, para que queden compactos. Una vez seco, se lija suave, se sella con varias manos de cola o barniz al agua y se pinta.
Para mayor seguridad, conviene hacer una estructura interna de madera o usar un cajón como base, y dejar los maples como revestimiento y relleno. Así la pieza aguanta mejor el uso diario y no se deforma con el tiempo.
Paneles con textura
Un uso muy práctico es el panel de pared. Los maples pegados sobre una placa de MDF fino o fibrofácil y pintados de un solo color generan un muro con relieve muy decorativo, ideal para detrás de un escritorio, en un cuarto de juegos o en un rincón de música.
Una aclaración: aunque se suelen usar como aislante acústico casero, los maples apenas reducen el eco y no aíslan el sonido de verdad. Sirven para mejorar un poco la reverberación de un ambiente chico, no para insonorizar.
En cuanto al color, los maples vienen en gris, beige, blanco, rosa, celeste o verde, según el origen. Podés aprovechar esos tonos y alternarlos para hacer piezas coloridas sin pintar, o unificar todo con látex o pintura en aerosol. Para un acabado más resistente, sellá con cola vinílica diluida en agua, mitad y mitad, antes de pintar, y terminá con barniz al agua mate o satinado.
Cuidados y límites
El cartón se deforma con el agua, así que no uses estos objetos en baños o exteriores, ni para apoyar vasos sin un vidrio o una bandeja encima. También es inflamable: nunca uses lámparas incandescentes o halógenas, ni lo pongas cerca de hornallas, estufas o velas.
Usá maples limpios y secos, y descartá los que tengan restos de huevo. La textura junta polvo, pero un pincel seco o la aspiradora con cepillo suave alcanzan para mantenerlos.
Reciclar maples de huevos es una forma simple de darle una segunda vida a un material que se tira todos los días. Con paciencia, cola vinílica y un poco de pintura, se convierten en objetos con mucha personalidad para cualquier ambiente seco de la casa.